jueves, 16 de marzo de 2017

EL GRAVE PROBLEMA DE LOS HUACHICOLEROS EN IRAPUATO

El robo de combustible en México está fuera de control. Los reportes de tomas clandestinas son cada vez más frecuentes en nuestro país.
 Los litros recuperados por la policía palidecen frente a los miles de pesos que se mueven todos los días en el mercado negro. Los "huachicoleros" tienen el control de sus comunidades, lo que complica todavía más el combate de este delito federal.
Las poblaciones han aceptado el robo de combustible como su principal actividad económica. En este país es más redituable robar gasolina y revenderla que sembrar y comercializar maíz o frijol. La demanda va a la alza porque la oferta sube como la espuma. No solo es el automovilista que compra la gasolina barata a pie de carretera sino el empresario que engaña a Pemex adquiriendo a menor costo ese combustible extraído ilegalmente.
Guanajuato es el segundo estado de la república mexicana en que registran más tomas clandestinas a ductos de Petróleos Mexicanos (Pemex). De acuerdo con información que Pemex hizo pública en Guanajuato se han registrado 817 tomas clandestinas en el periodo comprendido de enero a agosto de 2016. Esto representa que en promedio diariamente se registran 3.3 tomas clandestinas a ductos de Pemex en el estado de Guanajuato.
Pemex registra ordeña de ductos en 18 de los 46 municipios de Guanajuato. En esta lista destacan seis municipios que concentran el 82.7% de los casos de robo de combustible registrados por Petróleos Mexicanos en la entidad.
En Guanajuato se encuentran dos de los municipios con más ordeña de ductos: Irapuato y Silao, que contabilizan 261 y 145 tomas clandestinas respectivamente.  


En el caso de Irapuato, ésta es la localidad que a nivel nacional registra mayor número de tomas a ductos. Mientras que Silao ocupa la quinta posición a nivel nacional.
El daño  que causa el robo de combustibles no sólo es económico, ya que centenares de las tomas clandestinas de combustibles ocasionan derrames de hidrocarburos que contaminan suelo, aire, cuerpos de agua y mantos acuíferos, además de que en muchas ocasiones desencadenan incendios y explosiones con fatales consecuencias.
Cuando se descontrolan las tomas clandestinas y existen explosiones e incendios, hay una enorme emisión de gases tóxicos a la atmósfera, y en muchas ocasiones esta práctica provoca accidentes fatales, que pueden incluso ocasionar enfermedades a habitantes de las zonas afectadas y en el peor de los casos la muerte.
La contaminación del suelo por hidrocarburos afecta la flora, fauna y microorganismos del suelo, disminuyendo la fertilidad de los suelos, el crecimiento de las plantas, así como la existencia y sobrevivencia de los animales que se alimentan de éstas.
Además, también puede haber una afectación en el ámbito social que incluye los sistemas de producción, la salud, la economía y las formas de vida de las poblaciones, debido a los efectos de estos compuestos, los cuales son tóxicos para los humanos (mutagénicos y carcinogénicos) y para los seres vivos en general.
Desafortunadamente la tendencia de este tipo de desastres acontece principalmente en las zonas rurales, teniendo mayor efecto en las poblaciones dedicadas a la agricultura y generalmente, a esto le acompaña el rezago socioeconómico, la pobreza alimentaria y la marginación.
Si bien es cierto que Pemex tiene una atención importante al cuidado de los ductos, además de generar mecanismos de indemnización para los ejidatarios cuando sus suelos resultan afectados, el esfuerzo aún es insuficiente. Hace falta un programa de atención a siniestros, coordinado con protección civil, que incluya un entrenamiento a las poblaciones más susceptibles.
La afectación de los suelos agrícolas por los derrames petroleros causado por el robo de combustible parece que solamente atrae la atención de las autoridades locales y nacionales cuando trae consecuencia de pérdidas humanas; de otra manera, los campesinos afectados y sus suelos de cultivo son ignorados.
Como consumidora de los productos derivados del petróleo, en general la sociedad mexicana tiene la responsabilidad de denunciar estos hechos y también de denunciar y atacar este problema, ya que la contaminación generada por este problema afecta de manera directa o indirecta la salud de todos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario