martes, 18 de agosto de 2015

RECUERDOS DE LA INUNDACIÓN DEL 73

La inundación del 18 de agosto de 1973 en Irapuato aún sigue presente en mi memoria.
Ese día, fue como un día cualquiera.
 No recuerdo mucho lo que pasó en la mañana, en mis memorias borrosas recuerdo que ese día llegaban mis abuelos paternos de Salvatierra que habían sido invitados a la inauguración de las Oficinas de Gobierno.
Fui acompañar a mi mamá a comprar algunas cosas a la Comercial Mexicana, en eso estábamos cuando mucha gente empezó a correr a la zona de atrás, donde se encuentra la zona de carga y descarga.
 Fuimos a ver qué ocurría y lo lejos se veía avanzar lentamente una masa de agua que amenazaba con inundar todo a su paso.
Tras varios días de intensas lluvias, las presas La Gavia, La Llave y El Conejo llegaron a niveles de agua nunca antes registrados lo que provocó que reventaran ese día devastando la ciudad. Aunque se rumorea desde entonces, que lo que causó toda esta devastación fue que dinamitaron El Conejo para que desviara el agua a la ciudad y no se inundaran tierras de cultivo de “alguien realmente importante”.
En ese entonces la ciudad terminaba donde se encuentran las vías del tren y las instalaciones de la Coca-Cola. Todos salimos corriendo despavoridos, agarrando lo que se podía, ya no había tiempo de pagar en cajas ni nada, cada minuto era vital, lo que estaba en juego era la vida.
Subimos al auto, recuerdo estar realmente espantado. El agua que avanzaba lentamente, la desesperación en la cara de la gente, la angustia en el rostro de mi mamá.
 En menos de cinco minutos ya estábamos en la casa, subiendo lo que se podía. Primero la comida, el agua, luego algunas cosas materiales. Afortunadamente mis abuelos ya estaban en casa. Al igual que el resto de la familia, solo faltaba mi abuelo materno.
En unas pocas horas el agua ya estaba encima de todos. El agua subió un metro y ochenta centímetros. Un agua turbia, que en el boulevard Díaz Ordaz que se alcanzaba a ver desde la ventana de la casa hacía olas “como en el mar”.
Dos días estuvimos viviendo en el segundo piso, con velas, ayudando a los vecinos que se pasaban comida y agua a través de mecates de ventana a ventana.
 Mientras seguía lloviendo y por la calle pasaban flotando animales muertos, un ataúd, muebles y cuanta cosa pueda uno imaginarse.
Recuerdo a un joven que estuvo dos días completos arriba de una barda cerca de la casa, pero era imposible acercarse a él para rescatarlo. De repente ya no lo vimos, nunca supimos que pasó con él. Decenas de personas murieron y cientos más perdieron sus casas, negocios, parcelas y vehículos ante la severa inundación que "ahogó" a Irapuato.
Poco a poco bajó el agua, y en la sala de las casas se reunían todos los vecinos para hacer la comida y platicar las noticias que poco a poco llegaban.
Apareció el abuelo perdido, se pasó toda la inundación arriba de la mesa de una sastrería por el Santuario del Centro donde lo agarró el agua, todo bien solo hambriento y cansado.
La ayuda empezó a llegar por medio de los amigos y familiares, nunca nada del gobierno, ni federal, ni estatal, ni local.
Después de una semana los niños nos fuimos a Salvatierra, mientras los mayores trataban de arreglar, limpiar y componer el desastre.
 
 
Así es… Soy un sobreviviente de la Inundación del 73 y estos son mis recuerdos.

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