sábado, 24 de octubre de 2009

UNA DEL SEGURO SOCIAL

Esta como muchas más, es otra mala experiencia vivida en el Seguro Social de Irapuato. No es una historia de oidas o algo que me contaron, es algo que me sucedió a mí y por lo tanto no es nada que esté inventando.
Uno de los problemas más graves que padecen los hospitales públicos manejados por el gobierno, es la pésima atención que prestan a los derechohabientes y pacientes. De nada han servido los miles de pesos gastados en empatía y calidad en el servicio, eso para ellos no existe. Nunca he logrado comprender porque muchos de los empleados tratan a los ¿¿clientes?? como si de verdad nos estuvieran haciendo un favor e ignoran conscientemente las más elementales reglas de cortesía y urbanidad.
El 8 de Octubre del 2008 a las 5 a.m. , falleció mi padre. En parte debido a una mala praxis médica, su situación médica se fué agravando poco a poco por una mala intervención quirúrgica, por la falta del equipo necesario, súmale a eso la falta de medicamentos y una deficiente atención por parte del especialista, que casi siempre se encuentra dando atención médica privada en la Clínica Vida...
"Un momentito, no tarda"-siempre es la respuesta de la chica que atiende la recepción.
Si a esto le sumamos que cada sección y subsección del hospital parece estar en desacuerdo o por lo menos ignorar los horarios y métodos de trabajo de sus vecinos, pues esto se convierte en un verdadero caos y en una inolvidable y espantosa experiencia para los que utilizamos sus servicios.
Bueno, continuemos con el relato. Mi padre falleció en casa, la bendita Cruz Roja tardó una hora en llegar y cuando por fin apareció ya era demasiado tarde, no había nada que hacer.
Me indicaron que debería esperar al Ministerio Público para dar fé. No debería mover, ni hacer nada con el cadáver. En un rato llegó una patrulla y se estacionó frente a la casa. Como a las seis llegó la agente del MP, por lo menos fué cortés y respetuosa. Me indicó que debería ir al IMSS a pedir un certificado de defunción.
A las 7 a.m. llegué al Seguro Social y me atendió un Doctor que llamaremos el Dr. Chinguetas, ya que aunque no recuerdo su nombre, de alguna manera habremos de llamarle.
Me dijo que debería esperar por alguno de los pasantes, que tardaría por lo menos una hora, mientras tanto me preguntó el nombre de mi padre y solicitó su expediente.
Subí a la dirección del Seguro a buscar al Dr. Alberto Patiño, director de la clínica y viejo amigo; para ver si pudiera agilizar el trámite, pero ese día no se encontraba.
No había más que hacer, me senté en los sillones de la Dirección ha hacer tiempo, y a recordar a mi padre en vida. La noticia aún era difícil de digerir.
Pasaron 75 minutos y bajé a la oficina del Doctor Chinguetas.
-"Huy joven, aún no se desocupan, espere un rato más"-dijo
Me senté en su oficina, frente a su escritorio. Mientras el tomama café y platicaba con el Dr. Chin-chin y el Dr. Yo Choy.
Pasaron 30 minutos más. Pregunté si aún tardarían más.
-"Pues no sé, no se desespere"
Llegó mi cuñado y le dije que se esperara en la oficina. Fuí a Servicio Social a pedir informes, no había nadie, se habían ido a desayunar. No cabe duda, los empleados del IMSS son como parásitos que destruyen la institución que los sostiene sin importarles que el día que se acabe, también les afectará a ellos.
Mi paciencia estaba llegando a su fin, llegué con el Dr. Chinguetas y le dije textualmente:
-"Voy a necesitar dos certificados, el de mi padre y el mío, al paso que van aquí me vo a morir también ¿no le parece?"
Una cosa es segura, esas lacras no durarían ni un día trabajando fuera del gobierno, en la iniciativa privada, sin la protecciónde su sindicato y con un patrón que les exija resultados.
-"Ay joven no se moleste"
Marcó un número y por fin llegó el pasante. Un joven doctor todo desvelado y cansado.
Me pasó al archivo con él.
No sé porque me imaginé que ibamos a ir a una computadora. No nada de eso, de no sé dondé sacó una máquina de escribir, tan vieja, pero tan vieja que parecía matraca, papel carbón y unas formas.
Me preguntó algunos datos y comenzó a teclear.
Pasaron otros veinte minutos. Por fin terminó de escribir y fué con el Dr. Chinguetas a que lo firmará y después de otros cinco minutos pude salir del Bendito Seguro Social.
En la casa ya estaba el joven de la Funeraria Tezcucano, quien se portó de maravillas y me brindó todas las atenciones que requería en ese momento. Entregué el certificado y proseguimos con el Funeral.
¿Por qué tenemos que pagar forzosamente por un servicio tan deficiente que evitamos usar a menos que sea estrictamente necesario? ¿Por qué no podemos elegir entre el servicio médico de nuestra preferencia? ¿Por qué tenemos que perder nuestro valioso tiempo esperando que nos hagan "el favor"?
Me cae que prefiero al Doctor Simi en vez de estos güevones...que nos salen tan caros como los trinqueteros de los diputados.

3 comentarios:

  1. Amigo Googleinstein,

    ¿Sabes qué? Mi esposa y yo tenemos experiencias bueno y malo con IMSS pero más bueno con IMSS de León que IMSS de Irapuato especialmente cuando ella recibió tratamiento para cancer de mama. Tengo mucha paciencia y estoy muy agradecido con la atención nos brindó IMSS en León pero de aquí creo que hay un necesidad de borrar y cuenta nueva.

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  2. ASI ES...BORRON Y CUENTA NUEVA...PERO DEBEMOS DENUNCIAR TODO LO QUE SUCEDE...BUENO O MALO....PARA QUE NO SE VUELVA A REPETIR
    ¿NO CREES?

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  3. Sigo con dice la Biblia amigo..."Probar todo...y queda con las cosas buenas". ¿Y el resto? A la fregada :)

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