jueves, 3 de septiembre de 2009

EL IRAPUATO QUE YO QUIERO


El Irapuato que quiero es el de la niñita que lleva una fresa dibujada en su rostro, el Irapuato que no quiero es uno donde más de la mitad de la población está sumido en la pobreza, donde hombres y mujeres del campo a duras penas sobreviven de sus cultivos.

Quiero al Irapuato de plazas serenas y calles chuecas, aquél donde las políticas económicas miren, efectiva y eficazmente, la manera de apoyar a quienes menos tienen para que la esperanza de una vida mejor no sea mera retórica. Un Irapuato de ideas incluyentes, no el Irapuato oligárquico donde se hace lo que el Presidente en turno dice por mero capricho.

No quiero un Irapuato de políticos trajeaditos, con carita de no haber pasado un solo día angustia por la comida del día siguiente, sino uno con las manos sucias de tierra que entiende el trabajo de sus ciudadanos.

El Irapuato que no quiero perder es el de Septiembre, el del grito del quince, el del desfile del dieciséis, el Irapuato de los “Barrios” de Diciembre, el que huele a fiesta y a rosario, a buñuelo y a pozole, el de las mujeres mullidas que cantan al viento cuando comienza a amanecer; el de los campesinos requemados por el sol que desgranan sus risas sobre el surco sembrando esperanzas

El Irapuato que yo quiero tampoco es uno donde los partidos políticos controlen toda la vida de la ciudad. Ni PRI, ni PAN, sino uno unido para beneficio de todos y no de unos cuantos. Mi Irapuato es uno donde los “representantes populares” en realidad sean representantes y no raterillos de cuello blanco…

Quiero un Irapuato donde todos los chamacos de distintos colores y tamaños juegan “una cascarita” sobre la calle de tierra apisonada. Este suelo de nuestros padres, de nuestros abuelos, los del paso sosegado y las horas largas, que siguen en pie trabajando para salir adelante. El de las huertas y mercados llenos de vida. Un Irapuato de calles limpias y bien alumbradas, con escuelas impecables y seguras.

El Irapuato que yo quiero está excento de funcionarios que ganan cien veces más que cualquier profesionista o trescientas veces más que cualquier campesino/a u obrero/a y todavía tienen la desfachatez de decirnos que los millones perdidos en el caso TRAESA no significan nada.

El Irapuato que no quiero perder es el de la verde vegetación y frutos maduros que se dan nada más porque sí... No quiero perder sus montes y sus cielos, sus árboles frutales, sus amaneceres de luz y sus ocasos de fuego, de canciones y de risas...

Este es el Irapuato que no quiero perder en mi mente, ni en mi corazón, ni en mis empeños, ni en mis sueños... para vivir por siempre, y morir un día en esta tierra bendita.

2 comentarios:

  1. Y no eres el único. No one is an Island. Felicidades por el Blog

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  2. igual compadre, todos deseamos eso, pero por el momento es una utopia dificil de realizar. Y como estamos vamos para peor lugar, un irapuato totalmente diferente.

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